Ya vimos por qué existe el sensor magnético codificado, para que no valga cualquier imán. Esta ficha describe justo lo contrario, el sensor que sí puede accionarse con un imán cualquiera, y por qué eso obliga a compensarlo con otra medida, ocultarlo físicamente.
Este sensor puede manipularse con medios simples, un imán no codificado cualquiera basta para engañarlo. Es exactamente el problema que ya describimos al hablar del imán actuador codificado, solo que aquí lo miramos desde el lado del sensor que carece de esa protección, no desde el lado del actuador que sí la tiene.
Su ventaja frente al modelo codificado es el coste y la simplicidad, y por eso sigue teniendo sitio en aplicaciones donde el riesgo de manipulación deliberada es bajo. Su desventaja es evidente, cualquiera con un imán de nevera lo suficientemente potente puede simular que el resguardo está cerrado.
Si el sensor no puede distinguir un imán legítimo de uno cualquiera, la única forma de mantener la protección es impedir que nadie llegue con un imán hasta él.
Figura 1. Sin codificación electrónica, la protección tiene que ser física: que no se pueda acceder al sensor.
La elección entre uno y otro depende de qué tan fácil sea, en la práctica, ocultar el sensor.
Schmersal fabrica ambos tipos dentro de su gama de sensores táctiles orientados a la seguridad, y en el caso codificado, siempre junto con su imán actuador codificado correspondiente.
Si tienes dudas sobre si tu instalación puede usar un sensor no codificado con montaje oculto, o necesita el modelo codificado, tec.nicum consulting puede evaluarlo. Puedes contactar con un especialista si lo necesitas.