Ya vimos por separado el peligro, la zona peligrosa y el riesgo residual. El análisis de riesgos es el proceso formal que junta todos esos conceptos, la primera fase de toda evaluación de riesgos según EN ISO 12100, y consiste en identificar los peligros, y a partir de ahí estimar y valorar el riesgo asociado a cada uno.
El análisis de riesgos no es la evaluación de riesgos completa, es la primera mitad de ella. Identificar el peligro responde a la pregunta de qué puede hacer daño, estimar el riesgo responde a cuánto de probable y cuánto de grave sería ese daño, y valorar el riesgo responde a si ese nivel resultante es o no aceptable tal como está. Solo después de esas tres fases entra la reducción de riesgo propiamente dicha, que es la segunda mitad del proceso completo.
Confundir el análisis con la evaluación completa es un error habitual, un análisis de riesgos bien hecho que no llega a valorar si el riesgo es aceptable se queda a medias, describe el problema pero no dice si hace falta actuar.
Cada fase depende de que la anterior se haya hecho bien, no se pueden saltar pasos.
Figura 1. El análisis de riesgos termina aquí, la reducción de riesgo es la fase siguiente, ya fuera de este proceso.
El resultado de la última fase determina el camino a seguir.
Un buen análisis de riesgos es lo que determina qué combinación de enclavamientos, AOPD y demás dispositivos de seguridad de Schmersal necesita realmente una máquina, ni más ni menos de lo que el riesgo real exige.
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