AOPD no es un producto concreto, es la categoría normativa a la que pertenecen las barreras fotoeléctricas, las cortinas ópticas y los escáneres láser de seguridad. Los tres vigilan una zona con luz en vez de con contacto físico, y los regula la misma norma: IEC 61496.
Un AOPD genera su propia señal óptica, casi siempre uno o varios haces infrarrojos entre un emisor y un receptor, y detiene la máquina cuando esa señal se interrumpe. Se llama "activo" porque emite su propia luz; un sensor pasivo, en cambio, solo reacciona a cambios en la luz ambiental que ya está ahí.
La norma es IEC 61496, UNE-EN 61496 en su versión española. Cualquier proyecto que incluya una barrera, cortina o escáner láser de seguridad tiene que pasar por ella.
El emisor lanza uno o varios haces de luz infrarroja hacia el receptor, al otro lado de la zona que hay que proteger. Si el receptor los recibe todos, la máquina puede funcionar. En cuanto algo opaco corta uno solo, deja de recibirlo y manda una orden de parada segura por sus salidas OSSD. No hace falta que se corten todos los haces, con uno basta.
Con un solo haz interrumpido ("HAZ CORTADO" en el esquema — el punto donde algo bloquea la luz entre emisor y receptor), la máquina se detiene.
Dos decisiones distintas, y suelen mezclarse. La resolución es la distancia entre haces, o el objeto más pequeño que el dispositivo puede detectar: una cortina de 14 mm ve un dedo, una barrera de 500 mm solo ve un cuerpo entero. El tipo (2 o 4, según IEC 61496) no tiene nada que ver con qué detecta en la zona, sino con qué tan bien detecta sus propios fallos internos: un Tipo 4 se autovigila de forma continua, un Tipo 2 necesita un test periódico externo.
Figura 1. La altura de cada marca es proporcional a la resolución en mm — cuanto más alta, menos preciso el dispositivo. El tipo (2 o 4) es un criterio aparte: cómo de bien se autovigila el AOPD, no qué detecta.
Resolución y tipo son el punto de partida, pero no bastan. La norma EN ISO 13855 obliga a calcular la distancia mínima de instalación a partir del tiempo de parada real de la máquina, así que ese número no sale de una tabla genérica, sale de medir tu instalación. Si la zona tiene que dejar pasar material sin detener el proceso (una cinta transportadora, por ejemplo) necesitas función de muting, y si el entorno tiene polvo, humedad o luz solar directa, probablemente necesites más grado IP o inmunidad a interferencias ópticas de lo habitual.
El último dato, el nivel de prestación (PL), no lo eliges tú: lo fija la evaluación de riesgos de la máquina según EN ISO 13849-1, y de ahí sale si te vale un Tipo 2 o necesitas un Tipo 4.
Schmersal fabrica AOPD para los cuatro escenarios de la Figura 1 dentro de su gama de dispositivos de seguridad optoelectrónicos, con uso especialmente frecuente en celdas robotizadas y líneas de automatización.
Si necesitas calcular la distancia de seguridad de una instalación ya construida, tec.nicum consulting hace ese cálculo según EN ISO 13855. Y si prefieres que sea tu equipo quien aprenda a hacerlo, tec.nicum academy tiene formación específica sobre protección optoelectrónica. Puedes contactar con un especialista para cualquiera de los dos casos.