Es la palabra más básica de todo el vocabulario de seguridad de máquinas — más básica incluso que la zona peligrosa que ya vimos. Un peligro es cualquier fuente potencial de lesión o daño a la salud: una cuchilla, un circuito con tensión, una superficie caliente. La zona peligrosa es simplemente el espacio donde ese peligro puede alcanzarte.
Un peligro no necesita estar activo para existir: una cuchilla parada sigue siendo un peligro mecánico, aunque en ese instante no esté cortando nada. Lo que lo convierte en un problema real es la posibilidad — no la certeza — de que llegue a causar una lesión o un daño a la salud.
La diferencia con la zona peligrosa es de naturaleza, no de grado: el peligro es la fuente (qué puede hacer daño), la zona peligrosa es el espacio (dónde puede alcanzarte). Puedes tener un peligro sin una zona peligrosa claramente delimitada — por ejemplo, un peligro eléctrico dentro de un armario cerrado — y viceversa, una zona que en principio parece peligrosa pero no contiene ningún peligro activo.
Peligro, situación peligrosa, daño y riesgo no son sinónimos — son eslabones de una misma cadena, y toda evaluación de riesgos según EN ISO 12100 se apoya en distinguirlos bien.
Figura 1. El riesgo no se elimina eliminando el daño — se reduce actuando sobre el peligro o sobre la exposición a él.
EN ISO 12100 no trata "peligro" como una categoría única — distingue varios tipos, porque cada uno se evalúa y se reduce de forma distinta.
Todo el catálogo de seguridad de Schmersal — desde AOPD hasta sensores táctiles — existe para actuar sobre alguno de estos peligros: eliminándolo, reduciéndolo, o impidiendo la exposición a él.
Identificar y clasificar correctamente los peligros de una máquina es el primer paso de cualquier evaluación de riesgos formal. Si necesitas hacer esa evaluación según EN ISO 12100, tec.nicum consulting puede encargarse. Puedes contactar con un especialista si lo necesitas.