Cualquier sensor magnético de seguridad sin codificar se puede engañar con un imán cualquiera comprado en una ferretería: se acerca al sensor, el sistema cree que el resguardo está cerrado, y la máquina sigue funcionando con el resguardo abierto. El imán actuador codificado existe para que eso no sea posible: el sensor solo reconoce su propio patrón magnético, no cualquier campo magnético que se le acerque.
Un sensor magnético de seguridad sin codificar (los llamados de tipo reed simple) reacciona a cualquier campo magnético lo bastante fuerte. Eso lo hace barato y sencillo, pero también fácil de manipular: basta un imán de nevera potente en el sitio correcto para simular que el resguardo está cerrado. La norma EN ISO 14119, que regula los dispositivos de enclavamiento, identifica esto como uno de los métodos de elusión más comunes en máquinas reales.
El imán actuador codificado resuelve el problema generando un patrón magnético específico, no un campo simple. El sensor solo responde a ese patrón exacto, así que un imán genérico ya no sirve para engañarlo.
Un sensor sin codificar tiene un único criterio: "¿hay campo magnético o no?". Uno codificado tiene un criterio mucho más estricto: "¿el campo magnético que detecto coincide con el patrón que tengo memorizado?". Esa diferencia es la que separa un enclavamiento robusto de uno que cualquiera puede saltarse en cinco minutos.
Un sensor sin codificar acepta cualquier imán. Uno codificado solo acepta el imán que lleva su mismo patrón magnético.
EN ISO 14119 no da un número mágico: cruza dos preguntas. ¿Con qué frecuencia se accede al resguardo? ¿Qué tan grave sería el accidente si alguien lo elude? La combinación de ambas es la que marca el nivel de codificación exigido, no una sola de las dos por separado.
| RIESGO LEVE | RIESGO GRAVE | |
|---|---|---|
| ACCESO POCO FRECUENTE | BAJA pocas variantes | MEDIA más variantes |
| ACCESO FRECUENTE | MEDIA más variantes | ALTA código individual / RFID |
Figura 1. El nivel exigido cruza frecuencia de acceso y gravedad del riesgo — no depende de un único factor.
No lo decide el fabricante del sensor, lo decide la evaluación de riesgos de la máquina. EN ISO 14119 relaciona el nivel de codificación exigido con dos factores: qué tan grave sería el accidente si alguien elude el enclavamiento, y qué tan fácil resulta acceder al sensor para intentarlo. Un resguardo que se abre pocas veces al año y protege de un riesgo menor puede ir con codificación baja. Un resguardo que el operario abre y cierra constantemente, delante de un riesgo grave, necesita codificación alta casi siempre, porque la tentación de "puentear" el sensor para trabajar más rápido es real y la norma lo sabe.
La codificación alta suele ir de la mano de sensores RFID en vez de magnéticos puros, precisamente porque un código por radiofrecuencia es mucho más difícil de clonar que un patrón magnético. Y cuando el enclavamiento forma parte de una función de seguridad completa, el nivel de codificación no va solo: tiene que ser coherente con el Performance Level exigido por EN ISO 13849-1 para esa función.
Schmersal fabrica sensores magnéticos codificados en distintos niveles dentro de su gama de sensores orientados a la seguridad, con opciones RFID para los casos que exigen codificación alta.
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