Cualquier resguardo que se pueda abrir necesita una forma de avisar a la máquina de que está abierto. Eso es un enclavamiento: un dispositivo mecánico, eléctrico o de otro tipo que impide que la máquina funcione mientras el resguardo no esté cerrado. Ya vimos dos formas concretas de hacerlo — el imán actuador codificado y su sensor asociado — pero "enclavamiento" es el concepto que los engloba a los dos.
La definición es deliberadamente amplia — "mecánico, eléctrico o de otro tipo" — porque hay muchas formas físicas distintas de conseguir el mismo efecto: que abrir el resguardo impida el movimiento peligroso, y cerrarlo lo vuelva a permitir. El sensor magnético codificado que ya vimos es un enclavamiento eléctrico; hay también enclavamientos puramente mecánicos, sin ningún componente eléctrico.
Es distinto de un ESPE: el enclavamiento está atado a la posición física de un resguardo concreto, mientras que un ESPE vigila una zona sin necesidad de que exista ningún resguardo que se abra o se cierre. Son dos formas distintas de resolver un problema parecido, no la misma cosa con otro nombre.
Por complejo que sea el mecanismo por dentro, el comportamiento hacia fuera siempre se reduce a dos estados.
Figura 1. Dos estados, una única regla — la máquina nunca funciona con el resguardo abierto.
"Enclavamiento" no es una tecnología concreta, es la función. Por debajo hay varias formas físicas distintas de conseguirla.
Figura 2. Distintas tecnologías, mismo objetivo — y la elección entre ellas depende del nivel de codificación exigido según EN ISO 14119.
Schmersal fabrica enclavamientos de varias tecnologías dentro de su gama de sensores orientados a la seguridad, incluyendo los enclavamientos electromagnéticos con solenoide de la gama AZM.
Si necesitas elegir qué tecnología de enclavamiento conviene a un resguardo concreto, tec.nicum consulting puede evaluarlo. Puedes contactar con un especialista si lo necesitas.