Ya la hemos visto en acción varias veces sin pararnos a definirla, en las dos salidas OSSD que se vigilan entre sí, o en la detección de cruces entre dos canales independientes. La redundancia es el principio que hace posible todo eso, tener más medios funcionales de los estrictamente necesarios para cumplir una función.
Si una función se puede cumplir con un único canal, y en vez de eso se implementa con dos canales independientes que hacen lo mismo, eso es redundancia. No es duplicar por duplicar, es duplicar concretamente para que el fallo de una vía no se traduzca en el fallo de toda la función de seguridad. Mientras el segundo canal siga funcionando, la máquina sigue siendo segura, aunque el primero haya fallado en silencio.
La redundancia por sí sola no es garantía de nada si los dos canales pueden fallar por la misma causa a la vez (un cable mal protegido que se corta entero, por ejemplo). Por eso suele ir acompañada de mecanismos de comprobación, como la detección de cruces, que verifican que los dos canales siguen siendo realmente independientes.
Figura 1. La redundancia convierte un fallo total inmediato en un fallo parcial detectable.
La redundancia no es un mecanismo aislado, es el hilo conductor de buena parte de lo que ya cubrimos en esta serie.
Dos salidas independientes que se vigilan mutuamente en el mismo dispositivo
Dos canales independientes, comprobados para que no se toquen entre sí
Comprueba el resultado real de una acción, no solo que se haya ordenado
Prácticamente todo el catálogo de procesamiento de señales de seguridad de Schmersal se apoya en algún nivel de redundancia, es la base de las categorías más altas definidas en EN ISO 13849-1.
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