Ya vimos que un enclavamiento impide operar la máquina con el resguardo abierto. El enclavamiento por solenoide va un paso más allá, no se limita a detectar que el resguardo está cerrado, lo bloquea físicamente en esa posición, y lo mantiene bloqueado hasta que el riesgo ha desaparecido de verdad.
El imán actuador codificado y su sensor que ya vimos detectan si el resguardo está cerrado, pero no impiden abrirlo físicamente en ningún momento, alguien podría abrirlo mientras la máquina todavía se está deteniendo. El enclavamiento por solenoide resuelve exactamente ese problema, el resguardo queda bloqueado por un mecanismo físico, y nadie puede abrirlo hasta que el sistema de mando confirma que ya no hay peligro.
La diferencia práctica es de tiempo, un sensor sin bloqueo detecta la apertura en el instante en que ocurre, pero para entonces el resguardo ya está abierto. El bloqueo por solenoide impide que ese instante llegue a producirse mientras la máquina sigue siendo peligrosa.
El bloqueo no se libera en cuanto la máquina recibe la orden de parar, se libera cuando el riesgo real ya ha desaparecido.
Figura 1. El bloqueo dura todo el tiempo que la máquina es peligrosa, no solo el instante de arrancar.
Ninguno de los dos enfoques es incorrecto, cada uno encaja en un tipo de riesgo distinto.
Schmersal fabrica enclavamientos electromagnéticos dentro de la gama AZM40, presentado como el enclavamiento de solenoide más pequeño de su catálogo, junto con el resto de la gama sensores táctiles orientados a la seguridad.
Si tienes dudas sobre si tu resguardo necesita bloqueo o le basta con detección, tec.nicum consulting puede evaluarlo dentro del tiempo de parada real de tu máquina. Puedes contactar con un especialista si lo necesitas.